Renovar la web del ayuntamiento: qué arreglar primero cuando el presupuesto es corto
Cuando el presupuesto no llega para rehacerlo todo, el orden razonable no empieza por el diseño. Primero accesibilidad (el plazo del Real Decreto 1112/2018 ya venció en 2021, así que no es una mejora, es una obligación pendiente), después que la sede electrónica se vea y se encuentre en dos clics, que la web funcione bien en el móvil (es desde donde la consulta la mayoría), que la información esté viva y no llena de eventos de 2023 y teléfonos que ya no existen, y que cargue rápido y no se caiga justo cuando más gente la necesita, como en una alerta meteorológica. El rediseño visual —colores, logo, maquetación— es lo último, no lo primero: es lo que menos riesgo tiene de los seis.
En Comboi Labs hacemos desarrollo web a medida, y cuando un ayuntamiento nos llama para «renovar la web» casi siempre trae ya una idea del resultado: algo más moderno, con otros colores, que se parezca más a lo que ha visto en otro municipio. Es una conversación legítima, pero casi nunca es la primera que hay que tener. Antes de hablar de estética conviene mirar qué de la web actual genera riesgo real o frustra a quien la usa, porque eso es lo que un presupuesto corto debería resolver antes que nada.
Por qué el diseño no debería ir primero
No es que el diseño no importe: es que, de los seis frentes de este artículo, es el único que no genera una reclamación, un incumplimiento legal o un vecino que se va sin encontrar lo que buscaba. Una web anticuada en su estética sigue funcionando; una web sin accesibilidad, con la sede escondida o que no carga desde el móvil, no. Con presupuesto ajustado, lo razonable es ordenar el gasto por lo que de verdad falla, no por lo que más se nota en una captura de pantalla.
1. Accesibilidad: no es una mejora, es una obligación con el plazo vencido
Esta es la prioridad que más sorprende porque no siempre se «ve» al entrar en la web. El Real Decreto 1112/2018 obliga a todos los ayuntamientos, sin excepción de tamaño, a cumplir la norma técnica UNE-EN 301 549 (nivel AA de las WCAG 2.1) y a demostrarlo con un informe de revisión y una declaración de accesibilidad actualizada al menos una vez al año. Los plazos de aplicación de la norma no están por vencer: ya vencieron en 2021. Una web que arrastra desde hace años contraste insuficiente, imágenes sin texto alternativo o formularios sin etiquetas no está incumpliendo algo nuevo: lleva incumpliéndolo desde entonces.
Es, además, la partida que más se nota en el día a día de quien de verdad tiene dificultad para usar la web —una persona mayor, alguien con baja visión, alguien que navega solo con teclado—, y la que menos cuesta arreglar en una renovación, porque se integra en el propio desarrollo en vez de añadirse aparte.
2. Que la sede electrónica se vea y se encuentre en dos clics
La web informativa y la sede electrónica suelen ser sistemas distintos, y eso está bien: no hace falta rehacer la sede al renovar la web. Lo que sí hay que arreglar, casi siempre, es que el acceso a la sede sea visible desde la portada, con un texto claro («Trámites» o «Sede electrónica», no «Administración electrónica» escondido en un submenú de tres niveles). Es habitual encontrar webs municipales rediseñadas recientemente en las que el enlace a la sede sigue enterrado exactamente donde estaba antes del rediseño, porque nadie lo revisó al mover el resto del contenido.
3. Que funcione de verdad en el móvil
La mayoría de vecinos que consultan la web del ayuntamiento —un horario, un teléfono, una convocatoria— lo hacen desde el móvil, no desde un ordenador de mesa. Una web que se ve bien en el monitor del despacho de comunicación pero obliga a hacer zoom, tiene botones demasiado pequeños para un dedo o un menú que no se despliega bien en pantallas estrechas está fallando a la mayoría de quien la visita, aunque nadie en el ayuntamiento lo perciba porque la revisa siempre desde el mismo ordenador.
4. Información viva: lo que mata la confianza en dos clics
Nada delata una web abandonada tan rápido como un evento de hace tres años en la portada, un teléfono de un departamento que ya no existe o un enlace que lleva a un «error 404». No hace falta rediseñar nada para arreglarlo: hace falta que alguien revise, antes de tocar una sola línea de diseño, qué contenido sigue vivo y qué hay que dar de baja, actualizar o redirigir. Es la tarea con menos coste de las seis y, sin embargo, la que más rápido transmite —o destruye— la sensación de que el ayuntamiento cuida su canal digital.
5. Velocidad y fiabilidad, sobre todo cuando más falta hace
Una web lenta pierde visitas cualquier día, pero en un ayuntamiento hay un caso concreto donde la velocidad y la fiabilidad del hosting importan más que nunca: una alerta meteorológica o una emergencia, cuando de golpe cientos de vecinos entran a la vez a buscar información oficial. Un hosting barato pensado para tráfico normal puede caerse justo en el peor momento posible. Comprobar cuánto tarda en cargar la web desde un móvil con datos, y qué capacidad tiene el hosting actual para picos de tráfico, es una revisión técnica de una tarde que casi nunca se hace hasta que ya ha fallado una vez.
6. Solo entonces, el diseño
Con accesibilidad, sede visible, móvil, contenido vivo y velocidad resueltos, el rediseño visual deja de ser un parche estético sobre una base que falla y pasa a ser lo que debería ser: la guinda sobre algo que ya funciona. Es también el momento en que rinde más, porque un diseño nuevo sobre contenido desactualizado y sin accesibilidad dura, como mucho, hasta la primera reclamación o el primer vecino que no encuentra lo que buscaba.
Cuánto cuesta esto con presupuesto corto
La buena noticia es que los cinco primeros frentes no requieren rehacer la web entera. Una renovación centrada en accesibilidad, estructura, contenido y rendimiento —sin un rediseño visual completo— se mueve en un rango parecido al de una web corporativa a medida, entre 1.500 y 5.000 €, y encaja en la mayoría de los casos dentro de los 15.000 € del contrato menor de servicios del artículo 118 de la LCSP, sin necesidad de licitación. Una renovación más ambiciosa, con rediseño completo y funcionalidades nuevas, puede acercarse o superar esa cifra, y ahí es cuando conviene revisar también el pliego técnico con calma. A eso hay que sumarle el mantenimiento anual, que para una web municipal de este tamaño suele moverse entre 300 y 1.500 € al año.
| Prioridad | Por qué va antes |
|---|---|
| 1. Accesibilidad | Obligación legal con el plazo ya vencido desde 2021, no una mejora opcional |
| 2. Sede electrónica visible | Sin acceso claro, los vecinos que necesitan tramitar no la encuentran |
| 3. Móvil | Es el dispositivo desde el que consulta la mayoría de vecinos |
| 4. Contenido vivo | Barato de arreglar y lo primero que delata una web abandonada |
| 5. Velocidad y fiabilidad | Falla más justo cuando más gente la necesita, como en una emergencia |
| 6. Diseño visual | Rinde más una vez que el resto ya funciona, no antes |
Cómo lo planteamos nosotros
Antes de enseñar una sola propuesta de diseño, auditamos estos cinco frentes con el ayuntamiento y les decimos con números qué falla y qué no. Alguna vez la conclusión ha sido que la web no necesita un rediseño completo, solo arreglar la accesibilidad y actualizar el contenido, y lo hemos dicho aunque el proyecto fuera más pequeño de lo que esperaban. Si el ayuntamiento no tiene claro por dónde empezar, es la misma lógica que aplicamos para decidir si hace falta una app: primero el diagnóstico, después el presupuesto.
Nota: este es un criterio propio de un estudio de desarrollo web, pensado para ayudar a priorizar con presupuesto corto, no asesoramiento jurídico. La referencia normativa citada —Real Decreto 1112/2018 de accesibilidad— está desarrollada con su base legal completa en el artículo enlazado; contrastad siempre el estado de vuestra web con vuestra secretaría antes de decidir el alcance de la renovación.
Preguntas frecuentes
?¿Por qué no conviene empezar por el diseño visual?+
Porque es el frente con menos riesgo: nadie reclama por un logo desactualizado, pero sí se puede reclamar por accesibilidad, y el plazo del RD 1112/2018 ya venció en 2021. Con presupuesto corto conviene resolver primero lo que genera riesgo legal o frustra a quien usa la web.
?¿Cuánto cuesta renovar la web de un ayuntamiento pequeño?+
Una renovación centrada en accesibilidad, estructura y contenido, sin rediseño completo, suele moverse entre 1.500 y 5.000 €, dentro del límite de 15.000 € del contrato menor (artículo 118 LCSP). Con rediseño y funcionalidades nuevas, puede llegar a esa cifra o superarla.
?¿Hay que arreglar la accesibilidad aunque no haya quejas?+
Sí. El RD 1112/2018 no exige una reclamación previa: obliga a cumplir la norma UNE-EN 301 549, publicar declaración de accesibilidad anual y tener informe de revisión, haya quejas o no. El riesgo no desaparece por falta de reclamaciones registradas.
?¿Hace falta rehacer la sede electrónica al renovar la web?+
Casi nunca. La sede suele funcionar en una plataforma aparte, a menudo de la diputación. Lo que normalmente hay que arreglar es la visibilidad del acceso desde la web, no la plataforma de la sede en sí.
?¿Cómo sé si la web está lenta de verdad?+
Con una herramienta gratuita de medición de rendimiento web se obtiene un dato objetivo en dos minutos, en vez de fiarse de la sensación de quien la usa siempre desde una buena conexión en el ayuntamiento.
