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App municipal bilingüe castellano/valencià: obligación, coste y cómo se hace bien

App municipal bilingüe en castellano y valencià
// RESPUESTA RÁPIDA

No hay ninguna norma que diga «la app municipal debe estar en las dos lenguas», pero el resultado práctico es que sí: el vecino tiene derecho a relacionarse con el ayuntamiento en valencià y a que le contestéis en la lengua que elija. Traducir la interfaz es barato y se hace una vez; lo que cuesta de verdad es el contenido del día a día, que pasa a escribirse dos veces para siempre. Y un detalle que sorprende a todo el mundo: las tiendas de aplicaciones no tienen «valenciano», solo catalán, así que la ficha va por ahí aunque dentro de la app sí se pueda servir la variante valenciana.

Esta es una de las dos o tres preguntas que aparecen siempre en la primera reunión con un ayuntamiento de la Comunitat, junto con el precio y el plazo. Y casi nunca se plantea bien, porque se plantea como una casilla —«¿la app tiene que estar en valenciano?»— cuando en realidad son tres decisiones distintas: qué obliga la ley, qué se traduce y quién escribe cada día.

Va lo que le contamos a un ayuntamiento antes de firmar nada, desde el lado de quien construye apps municipales en un municipio de la Marina Alta donde esto no es un debate teórico.

Qué obliga exactamente (y qué no)

Empecemos por lo que no existe: no hay ninguna norma valenciana que mencione las aplicaciones móviles y diga que deben ser bilingües. Quien os prometa que sí, no la ha leído. Lo que hay es un conjunto de piezas que, sumadas, llevan al mismo sitio.

El artículo 6 del Estatut d'Autonomia establece que la lengua propia de la Comunitat Valenciana es el valenciano y que es oficial al igual que el castellano, y que nadie podrá ser discriminado por razón de su lengua. A partir de ahí, la Ley 4/1983, de uso y enseñanza del Valenciano baja al detalle. Su artículo 7.1 dice que el valenciano, como lengua propia, «lo es también de la Generalidad y de su Administración Pública, de la Administración Local y de cuantas Corporaciones e Instituciones Públicas dependan de aquéllas». Y luego llegan los dos artículos que resuelven la pregunta:

// ARTÍCULO 10 LEY 4/1983

«En el territorio de la Comunidad Valenciana, todos los ciudadanos tienen el derecho a dirigirse y relacionarse con la Generalidad, con los Entes locales y demás de carácter público, en valenciano.»

// ARTÍCULO 11.1 LEY 4/1983

«En aquellas actuaciones administrativas iniciadas a instancia de parte y en las que habiendo otros interesados así lo manifestaran, la Administración actuante, deberá comunicarles cuanto a ellos les afecte en la lengua oficial que escojan, cualquiera que fuese la lengua oficial en que se hubiere iniciado.»

Una app municipal es un canal de relación con el ayuntamiento: por ahí llegan avisos, se envían incidencias y, cada vez más, se piden citas. Si solo funciona en castellano, ese derecho no se puede ejercer por ese canal. A eso se añade que el artículo 15.2 de la Ley 39/2015 remite expresamente el uso de la lengua en los procedimientos de las entidades locales «a lo previsto en la legislación autonómica correspondiente» —es decir, aquí, a la Ley 4/1983 y a lo que digáis vosotros—.

Y ese «lo que digáis vosotros» es la pieza que más se olvida: el reglamento municipal de normalización lingüística. Muchos ayuntamientos de la Comunitat tienen uno aprobado, a veces de hace veinte años, que fija qué se publica en cada lengua y en qué orden. Antes de discutir la app, hay que leerlo, porque es la norma que de verdad os obliga y la que un día citará alguien en un pleno.

Lo que sí es una decisión vuestra

Conviene separar lo obligatorio de lo opcional para no gastar de más:

  • Obligatorio de facto: poder atender y comunicarse en las dos lenguas, y no discriminar a quien elija una.
  • Decisión política: si el contenido se publica siempre en las dos, si hay una lengua de redacción por defecto, y qué versión se muestra primero.
  • Decisión técnica: si el idioma lo elige el vecino en la app o se hereda del móvil, y qué pasa cuando falta una traducción.

Mezclar las tres es lo que convierte una reunión de media hora en tres meses de parálisis.

El predominio lingüístico: qué cambia y qué no

Los artículos 35 y 36 de la Ley 4/1983 declaran, municipio a municipio, cuáles son de predominio lingüístico valenciano y cuáles de predominio lingüístico castellano —desde Orihuela o Villena hasta Requena o Utiel—. Es un dato que a veces se usa como excusa y a veces como argumento, y en ambos casos con demasiada alegría.

Lo que hace esa delimitación es modular determinadas obligaciones, señaladamente en materia de enseñanza y de fomento del uso. Lo que no hace es dejar de aplicar la oficialidad: el valenciano sigue siendo lengua oficial en toda la Comunitat, y el derecho del artículo 10 está reconocido «en el territorio de la Comunidad Valenciana» a todos los ciudadanos, sin distinción de zona.

Traducido a la práctica: en un municipio de predominio valenciano, una app monolingüe en castellano es indefendible. En uno de predominio castellano, el bilingüismo completo deja de ser lo esperable por defecto, pero seguís necesitando poder atender en valenciano a quien lo pida, y conviene que la arquitectura de la app lo permita aunque hoy no publiquéis todo por duplicado. Preparar el soporte de idiomas cuesta casi nada al principio y bastante después.

Bilingüe no es «poner un botón VAL/CAS»

Este es el error de encuadre más caro. Cuando alguien dice «la app en las dos lenguas», normalmente está pensando en los menús. Los menús son la parte trivial.

QuéSe traduce…Quién lo hace
Interfaz de la appUna vez, al construirlaEl proveedor, con revisión lingüística
Avisos, bandos y noticiasCada día, para siempreEl ayuntamiento
Notificaciones pushCada envíoEl ayuntamiento, con soporte del sistema
Correos automáticos y respuestas del sistemaUna vez, plantilla a plantillaEl proveedor
Textos legales: privacidad, condiciones, accesibilidadUna vez, y con cada cambioEl ayuntamiento con su asesoría; el proveedor los integra
Ficha de la tienda y capturasUna vez, y en cada rediseñoEl proveedor
Panel de gestión internoRara vez hace faltaDecisión vuestra: lo usa personal municipal
Categorías de incidencias, tipos de aviso, listasUna vez, y al añadir cualquiera nuevaEl ayuntamiento; se olvida siempre

La última fila es la que rompe las apps aparentemente bien traducidas: alguien añade una categoría nueva de incidencia un martes por la tarde, la escribe solo en castellano, y a partir de ese momento la app en valencià tiene una palabra en castellano en medio de un desplegable. Si el gestor de contenidos no obliga a rellenar las dos casillas, esto pasa. Siempre.

El problema real es el contenido, no la interfaz

La interfaz de una app municipal ronda las cuatrocientas o setecientas cadenas de texto. Traducirlas y revisarlas es un trabajo acotado, se hace una vez y no vuelve salvo que se añadan funciones. El contenido, en cambio, no se acaba nunca: cada corte de agua, cada fiesta, cada plazo de un trámite.

Hay tres modelos posibles y conviene elegir uno con los ojos abiertos:

  1. Todo duplicado, siempre. Ningún contenido se publica si no está en las dos lenguas. Es el modelo más coherente y el que exige más disciplina: si el técnico que redacta está de vacaciones, el aviso no sale. Funciona cuando hay una persona con competencia lingüística asignada.
  2. Lengua de redacción más traducción asistida revisada. Se escribe en una lengua, el sistema propone la traducción y una persona la valida antes de publicar. Es el que recomendamos en la mayoría de los casos: el coste marginal por aviso baja a un par de minutos y la calidad se mantiene.
  3. Idioma elegido por el vecino, con retroceso a la lengua original. Si un contenido no está traducido, se muestra en la lengua en que se escribió, marcado como tal. Es lo más honesto técnicamente y lo más difícil de defender políticamente. Sirve como red de seguridad, no como modelo principal.

Lo que no funciona, y lo hemos visto varias veces, es el modelo cuatro no declarado: empezar duplicando todo con mucho entusiasmo y, a los tres meses, publicar solo en una lengua «porque corría prisa». Acabáis con una app medio traducida, que es peor que una app en una sola lengua bien hecha, porque proyecta desidia.

Siete detalles técnicos que ahorran disgustos

1. Las tiendas no tienen «valenciano»

Ni App Store Connect ni Google Play Console ofrecen el valenciano como localización de ficha. Ofrecen catalán. La ficha de la tienda —título, descripción, capturas— se publica bajo esa localización, junto con la de español. No es una decisión del proveedor ni una dejadez: es lo que hay en el catálogo de idiomas de las plataformas. Conviene decirlo antes de que aparezca en una comisión.

2. Dentro de la app sí se puede servir la variante

El identificador ca-ES-valencia es una etiqueta de idioma válida, y Android permite una carpeta de recursos específica para ella —values-b+ca+ES+valencia— con retroceso al catalán general cuando el dispositivo no la resuelve. Lo importante es que siempre haya una cadena de retroceso definida: una app que no encuentra la traducción y se queda en blanco es un fallo mucho más visible que una palabra en la lengua equivocada.

3. La preferencia de idioma vive en el servidor, no solo en el móvil

Es el error técnico que más molesta al vecino. Si la lengua se deduce solo del idioma del sistema operativo, las notificaciones push —que las manda el servidor, no el móvil— saldrán en la lengua que decida quien las escribe, no en la del destinatario. La solución es guardar la preferencia lingüística asociada a cada dispositivo registrado y enviar cada notificación en dos versiones, cada una a su grupo. Cuesta muy poco si está previsto y es una reforma incómoda si no lo estaba.

4. El atributo de idioma no es decorativo

Los lectores de pantalla eligen la voz según el idioma declarado. Un texto en valencià marcado como castellano se lee mal, literalmente. Marcar correctamente el idioma de cada pantalla y de cada fragmento forma parte de los criterios de accesibilidad que os obligan; lo desarrollamos en accesibilidad en webs y apps municipales. Es de las cosas que un informe de revisión detecta al primer vistazo.

5. Nada de frases montadas por trozos

Construir textos concatenando fragmentos —«Hay» + «3» + «avisos nuevos en» + zona— produce frases correctas en una lengua y grotescas en otra, porque el orden, el género y la concordancia cambian. Cada mensaje debe ser una unidad completa con sus variantes, plurales incluidos. Es una decisión de arquitectura que se toma el primer día o se paga rehaciendo pantallas.

6. Los topónimos tienen nombre oficial

El artículo 15 de la Ley 4/1983 atribuye al Consell la determinación de los nombres oficiales de municipios y topónimos, establece que las denominaciones adoptadas son las legales a todos los efectos y prevé que los municipios con denominación en las dos lenguas hagan figurar su nombre en ambas. Consecuencia práctica: los topónimos no se traducen a mano ni se dejan a un traductor automático, se toman de la denominación oficial. Lo mismo vale para los nombres propios de servicios, instalaciones y fiestas.

7. Los textos crecen

Las traducciones cambian de longitud, y los botones y etiquetas que se diseñaron a medida de la cadena en castellano se desbordan. Un margen holgado en los componentes de texto desde el diseño evita una tanda de correcciones visuales justo antes de publicar.

Traducción automática sí, pero con revisión

La pregunta llega siempre y la respuesta honesta es matizada. Como borrador, la traducción automática actual es muy buena y ahorra la mayor parte del trabajo. Como versión publicada sin revisar, no, por dos razones concretas.

La primera es normativa: el artículo 5 de la Ley 7/1998 establece que las decisiones de l'Acadèmia Valenciana de la Llengua «deberán ser observadas por todas las Instituciones de la Generalitat, por los poderes públicos, por el resto de Administraciones Públicas, el sistema educativo, y los medios de comunicación, las entidades, los organismos y empresas, de titularidad pública o que cuenten con financiación pública». Un ayuntamiento entra de lleno ahí, y un motor automático no está pensado para seguir una normativa concreta.

La segunda es reputacional: los errores de traducción en comunicación municipal se comparten. Un aviso de emergencia mal traducido no es una anécdota lingüística, es un problema de comprensión.

El flujo que funciona: traducción automática integrada en el propio gestor de contenidos, con los topónimos y nombres propios bloqueados, más revisión humana antes de publicar. Dos minutos por aviso, no veinte.

Qué cuesta de verdad

Rangos orientativos, no un presupuesto, y con la advertencia de siempre: dependen del tamaño de la app.

PartidaOrden de magnitudCuándo se paga
Soporte de idiomas en la arquitectura0 € si se decide al principioUna vez; caro si se retrofita
Traducción y revisión de la interfaz300 – 900 €Una vez
Textos legales y plantillas de correo200 – 600 €Una vez, y con cada cambio normativo
Ficha de tienda y capturas duplicadas150 – 400 €Una vez, y en cada rediseño
Publicación diaria en dos lenguasTiempo de personalPara siempre — la partida de verdad

La conclusión incómoda: el bilingüismo no encarece el desarrollo casi nada si se decide a tiempo, y sí compromete horas de personal municipal cada semana. Quien os venda «app bilingüe» como una línea del presupuesto y no como un compromiso de proceso, os está vendiendo la mitad. La cuenta anual completa está en cuánto cuesta mantener una app municipal al año, y el precio de partida en cuánto cuesta una app para un ayuntamiento.

Seis cláusulas para el pliego

Si vais a licitar o a encargar por contrato menor, esto es lo que conviene que quede escrito. Cómo se redacta el resto del documento está en cómo redactar el pliego técnico de una app municipal.

  1. La aplicación se entregará con la interfaz completa en las dos lenguas oficiales, incluidas listas, categorías y mensajes de error.
  2. El gestor de contenidos permitirá redactar cada contenido en ambas lenguas y no permitirá publicar con una versión vacía, o advertirá expresamente de ello.
  3. Las notificaciones push se enviarán en la lengua elegida por cada persona usuaria, con la preferencia almacenada en el servidor.
  4. Los textos legales —privacidad, condiciones de uso y declaración de accesibilidad— se entregarán en las dos lenguas.
  5. La terminología seguirá los criterios de l'Acadèmia Valenciana de la Llengua y los topónimos usarán la denominación oficial.
  6. El idioma de cada pantalla y fragmento estará correctamente declarado a efectos de accesibilidad.

Cómo lo planteamos nosotros

Trabajamos desde Benissa, en la Marina Alta, así que las apps que hacemos para ayuntamientos nacen bilingües por defecto: el soporte de idiomas se monta el primer día, aunque en el primer lanzamiento se publique en una sola lengua. Es la decisión que menos cuesta tomar y la más cara de revertir.

En el gestor de contenidos ponemos las dos casillas juntas, no en pestañas separadas, porque las pestañas se olvidan. Y en la primera reunión preguntamos algo que no es técnico y que decide todo lo demás: quién va a escribir los avisos y en qué lengua piensa. Si la respuesta es «ya lo veremos», el problema no es la app.

Podéis ver cómo queda en producción en la app del Ayuntamiento de Benissa, y si estáis en la zona, en Dénia, Xàbia o Calp trabajamos en persona.

Preguntas frecuentes

?¿Está obligado un ayuntamiento valenciano a tener la app en valencià?+

Ninguna norma menciona las apps, pero el resultado práctico es que sí: el artículo 7.1 de la Ley 4/1983 hace del valenciano lengua propia también de la Administración Local, el artículo 10 reconoce el derecho a relacionarse con los entes locales en valenciano y el artículo 11 obliga a comunicarse con cada interesado en la lengua que escoja. Además, el reglamento municipal de normalización lingüística suele concretarlo.

?¿Y si el municipio es de predominio lingüístico castellano?+

Los artículos 35 y 36 de la Ley 4/1983 delimitan esas zonas y esa delimitación modula ciertas obligaciones, sobre todo de enseñanza y fomento. No suprime la oficialidad ni el derecho del artículo 10, que se reconoce en todo el territorio. En la práctica el bilingüismo completo deja de ser lo esperable por defecto, pero hay que poder atender en valenciano a quien lo pida.

?¿Se puede publicar la ficha en valenciano en las tiendas?+

No como idioma propio: App Store Connect y Google Play Console ofrecen catalán, no valenciano, así que la ficha va bajo esa localización. Dentro de la app sí se puede servir la variante valenciana, porque ca-ES-valencia es una etiqueta de idioma válida y Android admite una carpeta de recursos específica con retroceso al catalán general.

?¿Cuánto encarece hacer la app bilingüe?+

Poco, si se decide antes de escribir código: la interfaz son unos cientos de cadenas y se traduce una vez. Lo caro es el contenido diario, que pasa a escribirse dos veces para siempre. Añadir el bilingüismo a una app ya construida sin previsión de idiomas cuesta bastante más que preverlo.

?¿Vale con un traductor automático?+

Como borrador, sí; como versión publicada, no sin revisión. El artículo 5 de la Ley 7/1998 obliga a las administraciones públicas a observar las decisiones de l'Acadèmia Valenciana de la Llengua, y los topónimos tienen denominación oficial. El flujo que funciona es traducción automática dentro del gestor de contenidos más revisión humana antes de publicar.

$ ./app --idiomas=va,es --revisar

¿Estáis decidiendo si la app va en las dos lenguas?

Os ayudamos a separar lo que obliga la ley de lo que es decisión vuestra, y a calcular el trabajo real de publicar por duplicado. Media hora, sin compromiso.

Hablemos → hola@comboilabs.com